La falacia de la cuarentena

Por: Jairo Andrés Rendón Ph.D.

Ganarle la guerra al coronavirus es aplastar la curva de nuevos contagiados minimizando el número de fallecimientos y el costo económico, pero esto no lo vamos a lograr exclusivamente a punta de cuarentena.  El aislamiento fue la medida acertada en una primera etapa defensiva mientras nos preparábamos para la ofensiva, pero luchar contra el coronavirus, armados solo con la cuarentena es insuficiente y perderemos la guerra.

Con la cuarentena reducimos el número de contactos diarios de las personas y por lo tanto la tasa de transmisión, se teme que una vez levantamos la medida vuelven los contactos y con ello los contagiados por coronavirus.  Bajo estos supuestos la cuarentena lo único que hace es desplazar la curva.  Su pico es inevitable y este solo se va a alcanzar cuando se logra que una alta fracción de personas que han sido infectadas desarrollen anticuerpos. Al llegar a este punto el virus ya no tiene como esparcirse y desaparece.

Nos enfrentamos entonces a la falsa dicotomía entre permanecer encerrados hasta que se encuentre una vacuna, como ha manifestado Claudia Lopez, o asumir los costos en salud hoy para reducir los costos económicos. Pero en este debate no hay tapabocas, testeo, rastreo o aislamiento focalizado en contagiados y su grupo de contacto.  Pareciera que, aunque se reconocen los beneficios de estas medidas, se asume que sus efectos son marginales o que tienen un efecto igual al del aislamiento, es decir, tan solo desplazan la curva. Pero la curva se puede aplastar y ya podemos ver como algunos países lo están logrando.

La gráfica de abajo muestra el promedio de 10 días de nuevos casos diarios para Suecia y Noruega.  Suecia y Noruega arrancaron igual en casos confirmados, pero Noruega tomó medidas más estrictas que Suecia. De hecho, Suecia es referenciada como ejemplo de una resignación a que gran parte de los ciudadanos se van a contagiar y no vale la pena asumir el costo económico.  Sin embargo, a diferencia de lo que se afirma, se observa que Noruega logró torcer la curva antes que Suecia y sin alcanzar un número alto de casos.  A esto es a lo que nos referiremos con aplastar la curva que va más allá de aplanarla.

Noruega logró esto sin quedarse indefinidamente en cuarentena y mientras ha relajado sus medidas de distanciamiento social.  El índice Oxford covid-19 rastrea la severidad de respuesta de los gobiernos ante el coronavirus, el índice va de 0 a 100 dónde 100 equivale a las medidas más estrictas.  Noruega llegó a registrar un índice de 79.6. pero desde el 19 de abril ha venido bajando y hoy se encuentra en 58.7.  Suecia se sitúa hoy en su puntaje máximo de 47.5.

Noruega no es el único ejemplo de que se puede aplastar la curva: Australia, Nueva Zelanda, China e Islandia, por mencionar algunos casos, también lo han hecho y todos con diferentes políticas, unas más restrictivas que otras.  De hecho, el éxito en la lucha contra el covid-19 no está en que tan estrictas son las medidas. El índice Oxford covid-19 para Colombia hoy es 90.7, su máximo fue 93.4, llevamos cerca de 2 meses en cuarentena y la curva sigue para arriba.

En Colombia algunas regiones han demostrado que podemos vencer al coronavirus o al menos darle la batalla. Mientras Bogotá sigue creciendo y la costa caribe acelera, Antioquía ha logrado aplanar su curva .  Ya algunas voces afirman que las diferencias se deben al cumplimiento de las medidas de aislamiento por parte de los ciudadanos.  El alcalde de pueblo viejo en la costa caribe, ante la gran cantidad de casos en su municipio, se lamenta resignado afirmando que, debido a la cultura costeña, era más difícil hacer cumplir la cuarentena en su pueblo y por eso la gran cantidad de casos.

La gráfica de abajo muestra las tendencias de movilidad en estaciones de transporte para Bogotá, Antioquia, Valle del cauca y Atlántico a partir de los datos de google.  Pareciera que todos estamos acatando la cuarentena por igual, pero si así es ¿Por qué Antioquia baja y los demás suben? La respuesta debe estar en lo que se hace más allá de la cuarentena: pruebas, tapabocas, rastreo y asilamiento a contagiados. La gráfica se ve igual si miramos la movilidad en parques o centros comerciales.

La falacia de los críticos de la cuarentana está en asumir que solo desplaza la curva, la falacia de quienes se niegan a relajarla está en pensar que es la única herramienta para luchar contra el coronavirus.  No podemos vivir en cuarentena eternamente, pero mientras no exista plan para salir toca quedarnos guardados.

2 comentarios en “La falacia de la cuarentena

  1. […] Ayer se empezó a hablar de alerta roja en Bogotá por el alto número de camas ocupadas en UCI. Acorde a las cifras de Saludata, de 1,013 camas disponibles para covid en la capital, 849 se encuentran ocupadas, lo que representa una ocupación del 84 por ciento.  El mensaje que nos da el gobierno local es claro; nuestro sistema de salud comienza a saturarse y podemos colapsar por lo tanto debemos volver a encerrarnos. […]

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