Crédito en el Catatumbo: Acceso limitado en una región de alta vulnerabilidad

Desde el Observatorio Financiero Rural de la Universidad Javeriana, hemos analizado la realidad del crédito en el Catatumbo, una región que enfrenta desafíos económicos y sociales derivados del conflicto. Para atender la crisis en esta zona, el Gobierno decretó la conmoción interior y anunció la destinación de 2.7 billones de pesos para atender la emergencia. Parte de estos recursos se espera dirigir al fortalecimiento de la producción agropecuaria mediante nuevos créditos, alivios financieros y garantías.

Nuestro análisis se enfoca en los créditos desembolsados por las instituciones financieras en la región del Catatumbo, compuesta por 13 municipios, 11 en Norte de Santander y 2 en Cesar[1]. La única ciudad de carácter urbano es Ocaña, mientras que el resto de la región es predominantemente rural. En este contexto, comprender las condiciones actuales del crédito es clave para orientar adecuadamente las futuras intervenciones.

Durante 2024, las instituciones financieras desembolsaron $448 mil millones en 322,467 créditos, con una tasa de interés promedio del 20%. Sin embargo, la mayor parte de estos recursos se dirigió al crédito de consumo, que representa el 94% del número de créditos y el 42% del monto total desembolsado. En contraste, el crédito productivo, clave para el desarrollo económico del territorio, representa el 21% del monto total, una cifra significativamente superior al promedio nacional, donde solo el 2% del monto del crédito está destinado a actividades productivas.

El crédito productivo es aquel dirigido al desarrollo de actividades económicas, con montos de hasta $171 millones de pesos. En el caso del sector agropecuario, este tipo de crédito es fundamental para pequeños productores, quienes dependen de él para financiar insumos, infraestructura y capital de trabajo.

Un dato relevante es la concentración del crédito en Ocaña, el único municipio urbano de la región. Allí se colocó el 68% del total desembolsado y el 81% del número de créditos. Esto evidencia que, aunque existen recursos financieros en el Catatumbo, estos no necesariamente están llegando a los municipios más rurales.

En cuanto a los mecanismos de garantía, el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG) respaldó 2,990 créditos por un total de $60 mil millones, lo que representa tan solo el 0.9% del total de créditos otorgados en la región y el 4.5% de los créditos en municipios rurales. Estos créditos respaldados por el FAG tuvieron una tasa de interés promedio del 13.2%, con un monto promedio de $20 millones. Aunque en los municipios rurales el FAG cubre el 36.1% del monto desembolsado, la cantidad de créditos con este beneficio sigue siendo baja.

Las cifras dejan un sabor agridulce. Si bien los pocos que acceden al crédito formal lo hacen en condiciones relativamente favorables, la cobertura sigue siendo insuficiente y la oferta de crédito no alcanza a una porción significativa de la población. Si el objetivo del financiamiento público es fortalecer la producción agropecuaria en el Catatumbo, es fundamental no solo garantizar la disponibilidad de recursos y mecanismos de garantía, sino


[1] En este análisis consideramos los municipios de Norte de Santander: Ocaña, Ábrego, El Carmen, Convención, Teorama, San Calixto, Hacarí, La Playa, El Tarra, Tibú y Sardinata; y en Cesar: Río de Oro y González. El decreto de conmoción interior incluye otros municipios no considerados en este análisis.