Tres propuestas de alivio económico para el aislamiento.

Por: Jairo Andrés Rendón Ph.D.

Ante el coronavirus el aislamiento es necesario, no negociable y lo más sensato, pero trae consigo unos costos económicos sin precedentes en la historia reciente del país. Las medidas tradicionales de política fiscal y monetaria para incentivar la economía no funcionaran igual en esta situación, pues estas políticas actúan como incentivos para que los hogares consuman e inviertan en momentos que son reacios a hacerlo, hoy los agentes simplemente no pueden salir a gastar. Estamos encerrados e imposibilitados para salir a consumir y producir, además, requerimos con urgencia productos que no solemos producir como lo son los respiradores artificiales. La situación actual es extrema e igual deben ser las medidas económicas.

Lo principal es preocuparnos por nuestros hogares y por lo tanto nos tenemos que asegurar que cualquier medida los beneficie a ellos. La política tradicional asume un efecto cascada en nuestro descentralizado sistema económico, por ejemplo, cuando se le da liquidez y recursos a los bancos comerciales la idea es que estos le presten a los agentes ese dinero a tasas de interés atractivas, quienes a su vez van a consumir e invertir incentivando la economía. Sin embargo, ya hemos visto en el pasado como muchas veces de la teoría a la práctica existe una gran brecha y se corre el riesgo que los bancos no entreguen estos recursos a los agentes como se esperaba.

Hoy se habla de aliviar a la empresa que no despida a sus trabajadores pero una muy importante fracción de colombianos viven de la informalidad y no se verían beneficiados de estas medidas. Eso sin contar el espacio que se abre para ambigüedades, por ejemplo, una gran cantidad de personas trabajan bajo la modalidad de contratos de prestación de servicios (especialmente en el estado), las firmas podrían simplemente no renovarlos y aún así acceder a los beneficios. No podemos arriesgarnos hoy a simplemente esperar que los beneficios lleguen de alguna manera y sin fricciones a los hogares porque la cuestión es de urgencia.

En esta primera entrega propongo 3 estrategias para aliviar a los hogares. La idea detrás de todas es que el estado actúe como un prestamista para cubrir las necesidades básicas de la gente durante el aislamiento y en los meses siguientes.

  1. Créditos: El banco central le compra a descuento a los bancos comerciales los pagos que deben hacer los hogares por concepto de créditos de consumo e hipotecario para los próximos 6 meses. Los bancos comerciales suspenden los cobros a los clientes, así como débitos automáticos y acciones de cobro. De esta manera se otorga liquidez a los bancos comerciales y se garantiza que el alivio llega a los hogares. Una vez se levante el aislamiento las personas tienen 1 año + 2.5 veces la duración del aislamiento para ponerse al día con sus obligaciones sin intereses, cargos o sanciones. El recaudo lo harán los bancos comerciales y por esto reciben una remuneración razonable (<1%).
  2. La fracción de hogares que vive en arriendo en Colombia es alta comparada a estándares internacionales. Durante periodo de aislamiento se suspenden los pagos de arriendos de vivienda. Una vez se levante el aislamiento los arrendatarios pagarán el 50% del valor del canon adeudado sin intereses, cargos o sanciones, el 50% restante será condonado. Todos debemos contribuir, tanto trabajadores como dueños de capital. Los hogares tienen 1 año + 2.5 veces la duración del aislamiento para pagar. Durante el periodo de aislamiento más los 3 meses posteriores se suspenden los desalojos. Los arrendadores que infrinjan la norma serán susceptibles a que les expropien el inmueble arrendado. Para proveer liquidez a los arrendadores el banco central les puede comprar la deuda del arrendatario generada durante el aislamiento a un gran descuento (tener en cuenta que el arrendador se está viendo beneficiado de la moratoria en los cobros hipotecarios)
  3. Se congelan los pagos por servicios públicos, el estado otorga liquidez a las firmas prestadoras de servicios. No hay cobro de intereses, suspensiones, sanciones ni cobros. Una vez termine el aislamiento las personas tienen 1 año + 2.5 veces la duración de la cuarentena para ponerse al día con sus obligaciones.*

Para cuantificar los costos de estas medidas debemos verlas como un préstamo y por lo tanto los costos serían los intereses que asumiría el estado por financiar estos préstamos y las perdidas en las que se incurriría por aquellos hogares que no puedan pagar su deuda. Es hora de que el estado confíe y preocupe por nosotros.

Estas políticas aplican para todos los hogares sin distinción de su estrato, hoy todos tenemos restricciones para salir a producir, además con estas medidas se alivia el peso con que cargan los empleadores en este momento. Quiero aclarar que con esto no quiero decir que no debemos brindar una mayor protección a los hogares más vulnerables ¡Claro que debemos hacerlo! pero sobre ese aspecto ya existen varias propuestas y quería concentrarme en otras.

*Afortunadamente Bogotá ya se adelantó en una versión de esta propuesta pero es importante que sea nacional.

¿Cómo va el COVID-19 en Colombia?

La intervención del Banco de la República sobre la tasa de cambio ¿Innovando o improvisando?

Por: Jairo Andrés Rendón Ph.D.

El pasado 30 de octubre el Banco de la República anunció la activación de un mecanismo de intervención en el mercado cambiario mediante la subasta de opciones call por USD$500 millones con el fin de “moderar los aumentos injustificados de la tasa de cambio”.  La motivación del mecanismo parecer ser la siguiente: una opción  otorga el derecho (más no la obligación) a comprar dólares a un precio predeterminado, por lo tanto, si el comprador de la opción decide ejercerla el Banco de la República estaría obligado a vender dólares lo cual contribuiría a incrementar la oferta de dólares en la economía y así aliviar las presiones sobre la tasa de cambio.

Hasta acá todo parece ser muy sensato: si el banco vende dólares baja la presión sobre su precio, sin embargo la pregunta que surge es ¿por qué el Banco de la República no vende directamente los dólares en lugar de utilizar el mecanismo de las opciones? Esta pregunta no es tan trivial pues  conceptualmente una opción no es el activo adecuado para apostarle a la dirección del subyacente (aumenta o baja la tasa de cambio) sino como lo muestran Black, Scholes y Merton con sus contribuciones galardonadas con el Nobel en economía en 1997 es más una apuesta a la volatilidad, por lo tanto no es realmente intuitivo que estemos utilizando el instrumento adecuado para intervenir en la tendencia del dólar, de hecho, luego de una gran revisión encuentro que el Banco de la República es actualmente el único banco central del mundo en utilizar las opciones como un mecanismo de intervención en el mercado cambiario, alguna vez lo hizo México pero rápidamente lo abandonó por lo que uno se comienza a preguntar si somos muy innovadores o si estamos improvisando.

Al subastar opciones el Banco de la República está vendiendo volatilidad por lo tanto si el mecanismo tuviese algún impacto sobre la tasa de cambio deberíamos ver que luego del anuncio de intervención la volatilidad de la tasa de cambio cede (o al menos no se incrementa), el anuncio debería ser suficiente para impactar la tasa de cambio pues informa al mercado que un gigante está dispuesto a intervenir si las cosas se desvían mucho.  Una medida de la volatilidad de la tasa de cambio es su variación cuadrática la cual no es otra cosa que la suma de sus cambios porcentuales elevados al cuadrado.  La gráfica de abajo presenta en la línea azul la variación cuadrática acumulada de la tasa de cambio desde Enero de 2012 hasta la fecha construida a partir de retornos diarios (eje izquierdo), donde la pendiente de dicha curva puede ser usada como un estimador de la volatilidad de la tasa de cambio.  Podemos ver que volatilidad de la tasa de cambio parece ser casi que constante desde enero de 2012 hasta Noviembre de 2014 y desde entonces se ha disparado, de hecho, desde el anuncio del banco a la fecha el incremento ha sido aún más pronunciado por lo que al parecer dicho anuncio no solo no ha evitado que el peso continúe con su tendencia alcista, devaluándose un 6% adicional desde el 30 de octubre, sino que tampoco ha tenido un efecto aparente sobre la volatilidad del precio del dólar.

PrecioDolarPetroleo

En una entrada anterior discutí cómo la tasa de cambio en Colombia está fuertemente ligada a los precios del petróleo y esta tesis cobra fuerza cuando comparamos la volatilidad de estas dos series y aunque en los 3 últimos años la volatilidad del petróleo ha sido cercana al 30% anual mientras la volatilidad de la tasa de cambio es cercana al 11% su comportamiento ha sido similar.  En la gráfica también se presenta la variación cuadrática acumulada del precio del petróleo en naranja (eje derecho) y las similitudes son impresionantes: la pendiente de ambas curvas parece haber cambiado de manera casi que idéntica durante los pasados tres años y la tendencia alcista en la volatilidad parece seguir incrementándose, este comportamiento refuerza la tesis de que las principales fuerzas que están influyendo sobre nuestra tasa de cambio son externas y que lo que hemos hecho internamente poco o nada están contribuyendo a moderar esta tendencia.