Por: Jairo Andrés Rendón Ph.D.
Follow @jairoarenSe nos vino la reforma pensional y los principales temas sobre los que se ha empezado a especular giran en torno a incrementos en la edad de jubilación, mayor porcentaje de salario aportado y eliminación del régimen de prima media. Estos puntos, aunque relevantes, están dejando de lado en la discusión lo que realmente importa: los beneficios recibidos por los agentes durante la vejez.
Los temas actualmente en el centro de la discusión no emergen de una preocupación sobre el bienestar de los pensionados, sino que vienen de una preocupación sobre la viabilidad financiera del actual sistema pensional ¿no valdría la pena repensar el modelo en lugar de hacer reformas de maquillaje para continuar con lo mismo?
Tenemos dos sistemas de ahorro pensional en Colombia. Por un lado, está el sistema de ahorro obligatorio individual dónde un porcentaje del salario del trabajador se va a un fondo de pensiones que a la vez invierte nuestras contribuciones en activos financieros (acciones y bonos). La idea es que al momento de jubilarnos tenemos un ahorro que garantiza una pensión. La ventaja de este sistema es que cada cual se pensiona con lo que ahorró. Para acceder a una pensión adecuada, la lógica es que, entre más contribuya el individuo mayor será el monto ahorrado al final de su vida laboral y por lo tanto podrá conseguir una mayor pensión. El problema con esta lógica es que está incompleta.
El problema no es lograr una meta de ahorro a cierta edad. Consideremos un trabajador que logra acumular $500 millones al final de su vida productiva, la mesada pensional a la que logra acceder esta persona dependerá no solo de su saldo final, sino también de las condiciones económicas vigentes el día del retiro. Su mesada será diferente si las tasas de interés libres de riesgo vigentes el día de la jubilación son 5% a si son 2.5% en términos reales. A mayores tasas el agente puede obtener mayores retornos por los mismos $500 millones.
Otro problema es el universo de activos en los que puede invertir el fondo de pensiones. Si al ahorro es para consumir en la vejez el objetivo del fondo debería ser invertir en activos que garanticen acceder a un nivel de consumo en el futuro, pero el ahorro del fondo se realiza a través de activos financieros que en sí mismos no tienen capacidad productiva, a diferencia de un activo real como una casa que puede ofrecer los servicios de vivienda. Cuando el valor de los activos financieros en mi fondo de pensiones cambia, cambia la canasta de bienes y servicios que puedo adquirir con él. Cuando el valor de mi casa cambia, el servicio que brinda esta no cambia necesariamente. Invertir el ahorro pensional exclusivamente en activos financieros genera riesgos que asume únicamente quien cotiza y sobre los cuales no tiene ni voz ni voto.
El otro sistema que tenemos es el sistema de prima media dónde los jóvenes financian la pensión de los viejos, la gran ventaja de este sistema es que la pensión que otorga es un porcentaje de los últimos ingresos laborales de quién cotiza, cumpliendo con el objetivo de mantener el nivel de consumo del pensionado. El problema es que a medida que la población vieja crece el sistema no es sostenible.
Aprovechemos la reforma pensional para alinear el sistema pensional a lo que realmente importa que es el bienestar en la vejez. Va una propuesta: permitamos que la compra de vivienda pueda ser considerada como una alternativa al ahorro pensional financiero e implementemos un mecanismo de hipotecas inversas que permita a los individuos continuar viviendo en sus hogares al tiempo que acceden al patrimonio que tienen en sus viviendas para financiar el consumo durante la vejez.