¿Alivio a las firmas o a los trabajadores?

Por: Jairo Andrés Rendón Ph.D.

La situación económica generada por el coronavirus no da respiro. Todos los días vemos a un nuevo sector pidiendo ayuda: la cultura, el fútbol, los restaurantes, los colegios privados e incluso las iglesias. Todos los sectores están asfixiados, las obligaciones siguen y no hay ingresos o estos se están viendo reducidos drásticamente. Las constantes solicitudes de los empresarios nos han llevado entonces a centrarnos en debatir cómo entregar recursos a las empresas, a cuáles y cambio de qué. Sin embargo, la idea de ayudar a la firma para que de alguna manera el alivio llegue al trabajador no va a funcionar en la coyuntura actual pues si no hay ventas, no hay firma y eso no lo cambia transferencia alguna.

Para ver como ayudamos a las firmas debemos reconocer que empresarios y asalariados tenemos algo en común, todos somos hogares y hoy todos necesitamos ayuda. Lo mejor que podemos hacer es concentrar nuestros esfuerzos en esa necesidad que tenemos en común, cubrir las necesidades del hogar, sin importar si ese hogar genera su ingreso por un salario, honorarios, rentas por un arriendo o dividendos. Adicionalmente, los alivios deben ser para todos, nadie se queda por fuera sin importar su situación laboral o ingreso. Obviamente algunos reciben más ayudas que otros, pero todos tenemos acceso a algún beneficio en caso de necesitarlo.

La ventaja de ayudar directamente al hogar es que quitamos el peso de esa responsabilidad a las empresas. Si no permitimos que las firmas recorten nóminas y reduzcan gastos entonces no vamos a tener firmas cuando pase el aislamiento; las que sobrevivan van a retomar labores asfixiadas, endeudadas y con una acumulación de obligaciones que las dejará en una situación muy frágil. No le podemos pedir a las firmas que mantengan gastos y no tengan ingresos, cualquier empresario sabe que esto no es negocio y lo óptimo es cerrar. Las transferencias a las firmas para cubrir los gastos de nómina no van a cambiar la decisión del empresario, pues el propósito de las firmas no es hacer transferencias monetarias a los empleados mientras se asumen arriendos, servicios e intereses de financiación sin recibir un ingreso.

A las firmas les debemos permitir hibernar mientras pasa la emergencia para no acabarlas. Liquidar una firma es costoso y si se liquida es difícil que vuelva a arrancar. Debemos permitir que durante la emergencia las firmas envíen a sus trabajadores a licencias no remuneradas y no paguen arriendos ni servicios públicos, así, cuando sea momento de volver a arrancar, no cargan con el lastre del aislamiento. En este escenario el trabajador no ha sido despedido y por lo tanto no hay necesidad de liquidarlo. El empleado puede sustituir su ingreso accediendo a las cesantías (algo que ya puede hacer). Cómo probablemente las cesantías no sean suficientes deberíamos permitir que reciba una mesada pensional anticipada de su fondo de pensiones, mientras pasa la emergencia. Por el lado del arrendador este podría estar dispuesto a sacrificar algo del canon de arrendamiento si existen alivios, como el no pago de la hipoteca, pues él sabe que no es realista esperar el pago del arriendo si el arrendador no genera ingresos, además, si hoy le devuelven un local u oficina, el arrendador sabe que no lo va a poder arrendar por un buen tiempo.

El análisis no solo aplica a firmas sino también a quienes viven de la renta. La propuesta de alivios en arriendo, que actualmente se discute, se está quedando coja precisamente porque se enfrascaron en la disyuntiva de que el beneficio del arrendatario es el costo del arrendador. Separamos a los agentes y nos olvidamos de las necesidades que tienen en común. El problema de ver las cosas de esta manera es que terminamos en que, con cualquier cosa que hagamos, una parte se beneficia a costa de la otra. Lo que debemos hacer es crear un mecanismo para que ambos se beneficien y ambos asuman un costo. En posts anteriores propuse una serie de ideas dónde todas estaban enfocadas en aliviar a los hogares directamente, incluyendo un mecanismo para aliviarle el costo a los arrendatarios y proveerles liquidez a los arrendadores.

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